Carbohidratos en batidos: ¿Cómo influyen en la dieta?

Por apfc / hace 9 months / 0 Comentarios ».

Pasemos a un tema que causa controversia cada vez que se habla de dieta. Todos hemos oído hablar de los carbohidratos y lo mucho que aumentan el peso, algunos dicen que deben consumirse, la mayoría de las dietas los demonizan. Pero ¿qué son?

¿Qué son los carbohidratos?

Cuando se menciona la palabra “carbohidrato”, o “hidrato de carbono” casi todo el mundo piensa en galletas, postres, y algunos en arroz, cereales, pasta, etc., pero en realidad son todo eso y mucho más. Los carbohidratos son moléculas complejas formadas por unidades llamadas monosacáridos. Los monosacáridos que se pueden encontrar en los alimentos son la glucosa, la fructosa, y la galactosa. Son solubles en agua y de sabor dulce.

Su importancia en los batidos

Es evidente que los batidos son un alimento natural que puede proporcionarnos muchos beneficios para nuestro cuerpo y nuestra salud. De hecho, hay muchas dietas para adelgazamiento que recomiendan batidos hechos de verduras y frutas principalmente, que son básicamente carbohidratos. Así pues, ¿debemos dejar de lado los batidos? Para tomar una decisión al respecto y no dejar de lado nuestra batidora Braun, ver en este enlace las mejores Braun, tenemos que repasar algunos conceptos básicos sobre los carbohidratos. Además, no debemos olvidar que también existen los batidos de proteínas, a los que siempre podemos recurrir y preparar con cualquier batidora.

Los diferentes tipos de carbohidratos

Al igual que en el caso de las proteínas con los aminoácidos, y de las grasas con los ácidos grasos, los monosacáridos se unen entre sí para formar estructuras más
complejas, que dependiendo del número de unidades que contengan pueden tener características diferentes. Además de los monosacáridos, tenemos los oligosacáridos y los polisacáridos. No se asuste, suena complicado pero en realidad es bastante sencillo. Todos son sacáridos, y dependiendo de la cantidad de moléculas se les agrega el prefijo (mono, di, tri, oligo, poli, etc). Imagínelos como una cadena, donde cada eslabón sería un monosacárido. Podemos tener cadenas de dos eslabones (disacáridos), de varios (oligosacáridos), o largas cadenas de cientos de eslabones (polisacáridos). ¿La importancia de esto? En el intestino solo pueden pasar a la sangre los eslabones individuales, y para esto, las cadenas deben ser “cortadas”, pero solo hay dos tipos de “tijeras”, aquellas que cortan las cadenas largas en otras más pequeñas de dos eslabones (disacáridos), y las que a su vez, reducen los dos eslabones a uno solo (monosacáridos).

Las cadenas intermedias (oligosacáridos) quedan intactas y no se absorben. De manera que, para los fines de los nutrientes aprovechables cobran especial importancia los disacáridos (dos moléculas), entre los cuales se encuentran la sacarosa, la lactosa, y la maltosa, que son aquellos que intervienen en la alimentación. Así que, agarramos dos moléculas de monosacáridos (glucosa, fructosa, etc.), las enlazamos químicamente, y ya tenemos un disacárido. El disacárido más conocido es el azúcar común o sacarosa, que está formado por la unión entre una molécula de glucosa y una de fructosa. Por otro lado, cuando se enlazan la glucosa y la galactosa se forma la lactosa, que es el azúcar de la leche, y cuando se unen dos moléculas de glucosa obtenemos la maltosa. Y con esto hemos descrito los principales disacáridos que forman parte de nuestra dieta.

  • Sacarosa = Fructosa + Glucosa
  • Lactosa = Galactosa + Lactosa
  • Maltosa = Glucosa + Glucosa

Hay que hacer notar que la maltosa no se encuentra en estado puro en la naturaleza, pero es de primordial importancia porque resulta de la digestión del almidón dentro del tracto digestivo, y también se puede obtener de la cebada germinada durante la elaboración de la cerveza. De manera que la maltosa puede llegar a su intestino por dos posibles vías: cuando come alimentos ricos en almidón, o cuando toma cerveza. ¿Por qué es importante toda esta información? Por la forma en que ocurre el proceso digestivo: como señalamos en párrafos anteriores, en el intestino solo se pueden absorber los monosacáridos, así que para poder aprovechar los azúcares mencionados y que pasen a la sangre es imprescindible romper esos enlaces, reduciendo los carbohidratos a su forma más simple.

Como digerimos los carbohidratos

Durante la digestión, un grupo de proteínas (enzimas), presentes en el intestino se encargan de la tarea de romper los enlaces de los disacáridos para permitir la absorción de los azúcares en forma de monosacáridos. Entre estas enzimas se encuentra la lactasa, específicamente encargada de la degradación de la lactosa, y cuya deficiencia es responsable de la intolerancia a los lácteos, debido a que al estar ausente, o en proporciones insuficientes no se lleva a cabo la digestión de los azúcares de la leche, con las consecuencias que ya conocen quienes padecen este problema. No es mi intención saturarlo con aspectos técnicos, pero tener claro el mecanismo por el cual se lleva a cabo la digestión de los carbohidratos, y en especial de los disacáridos, es muy importante para comprender algunos procesos metabólicos que explicaremos después.

Los oligosacáridos, por su parte, pueden estar formados por más de dos moléculas y menos de diez, número a partir del cual hablamos de polisacáridos. En el organismo, los oligosacáridos cumplen importantes funciones formando parte de la estructura celular, pero como quedó reseñado en párrafos anteriores, los que se ingieren con los alimentos son resistentes a la digestión en el estómago y a las enzimas del intestino delgado, por lo que pasan intactos al colon (intestino grueso), donde son fermentados por las bacterias, favoreciendo la flora intestinal. Estos son los llamados “prebióticos”, que aparecen agregados a muchos productos alimenticios. En su estado natural los encontramos en las legumbres, frutas y granos integrales. No deben ser confundidos con los “probióticos”, que son bacterias beneficiosas presentes en alimentos fermentados como el yogurt.

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